
(Probablemente, este post no debería escribirse estando en el siglo XXI, a menos que los viejos fantasmas del moralismo y la ignorancia resuciten).
La vida me regaló a una hermana que fue la precursora de muchas de mis ideas actuales.
En una época donde las cigüeñas traían los niños al mundo, la educación sexual era inexistente, tanto por parte de padres (a ellos tampoco les habían enseñado) como de colegio (ah! claro, era religioso) o social (aún teníamos mentalidad anticuada), apareció Ella.
Tenía más años que yo, y aunque su educación fue nula, el hecho de tener novio y después casarse, hizo que supiese ” cosas” que yo no sabía, y me contara algunos secretos que toda mujer desea saber, y que por culpa de la educación familiar y cultural, crees que son pecados.
La menstruación, las relaciones prematrimoniales, los métodos anticonceptivos etc… eran temas tabúes.
Y así, ignorantes de todo permanecíamos en esa generación, con el riesgo que todo eso conllevaba para los adolescentes en pleno descubrimiento de su despertar sexual. Lo poco que sabíamos era fruto de la poca información de otra amiga.
Mi hermana me enseñó libros de educación sexual, donde se les llamaba a las cosas por su nombre y me dejó que los leyera, así se derrumbaron todos los tópicos que había oído o me habían inculcado que era pecado. ¡Pero, si pensábamos que los padres sólo hacían el amor para tener hijos!
Tenía una vecina que tuvo doce hijos y yo pensaba que a ella “si que le gustaba” jajaja.
Hoy, en perspectiva, me sorprende de que hace 25 años, una mujer me hablara abiertamente de todos esos conceptos que nadie hablaba.
Descubrí otro modo de ver la sexualidad femenina (la masculina no estaba sujeta a tantos prejuicios) como realmente es, una forma natural e inherente al Ser Humano. Un modo de compartir tu amor, sin ser algo pecaminoso como te decían las monjas. Una elección libre y consciente y no por ello libertina (esto para los moralistas) de tu cuerpo.
Y cuando ya creía que estos tabúes estaban superados,¡ zas! me los encuentro de nuevo. Los mismos debates, los mismos falsos moralismos, los mismos prejuicios… lo mismo de siempre.
La mejor forma de evitar los embarazos no deseados , el fatídico aborto y las enfermedades de transmisión sexual, es educar, educar y educar.
No escondamos la cabeza como el avestruz y creamos que por prohibir a los jóvenes su sexualidad, no la van a ejercer. Más bien, abramos nuestra mente y seamos realistas. ¿Por qué hay polémica aún con el uso y reparto del preservativo?
Dejémonos de doble moral y evitaremos males mayores.
Hoy puedo decirte mirando el cielo:
Gracias hermana, por ser mi maestra, en ése y en otros temas, algunos ya enseñados y otros que la enfermedad no te dejó que me enseñaras.
Todo lo viviste muy rápido y joven, porque no tuviste tiempo en la Tierra para mucho más, excepto dejarnos tus tesoros en forma de hijos.
La huella de tu paso ha quedado en mí de forma perenne, ya que me educaste -sin darte cuenta- para que yo fuese libre, responsable y expresara lo que siento, en cuerpo, voz y alma.
Así me lo pediste que lo transmitiera y enseñara a tus hijos.
Son libres
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